Piensa qué hace reconocible a esa persona: peinado, ropa habitual, expresión o silueta. El estilo debe encajar con esas prioridades, no con la mayor cantidad posible de detalles. Ten una foto favorita a mano.

El retrato de tela destaca formas expresivas y ropa reconocible. La miniatura convierte a una persona o familia en pequeños personajes; en grupos conviene acordar proporciones y coherencia.

El peluche fotográfico se centra en la imagen, por lo que importan la pose, el contorno y el recorte. La versión de colección aplica una estética de muñeco al rostro, pelo y conjunto. Los ejemplos no garantizan materiales, medidas, opciones o procesos iguales.

Elige primero una dirección y pregunta qué rasgos son viables. Explica el uso y las necesidades del destinatario antes del presupuesto. La idoneidad para niños se confirma por separado. Si dudas, describe el resultado y tus prioridades.